40 millones de personas sufren estrés laboral en Europa

 

 

 

 

 

 

 

El estrés, ocasionado por nuestro actual ritmo de vida, las exigencias del día a día y las largas jornadas laborales,  se ha convertido en un problema muy real en muchas empresas, generando un fuerte impacto tanto en los empleados como en las propias organizaciones. En Europa, más de 40 millones de personas sufren los efectos del estrés en el trabajo, según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud en la 4ª Encuesta Europea sobre las condiciones de trabajo.

Causas de estrés en el trabajo

En la actualidad, el estrés es concebido por la Organización Internacional del Trabajo como “la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a esas exigencias”.

En el ámbito laboral, el estrés está vinculado a la organización y el diseño del trabajo, las relaciones interpersonales, las habilidades del empleado, los recursos y necesidades del profesional o las exigencias de las compañías.

Sufrir los efectos del estrés va a variar de una persona a otra, según su capacidad para gestionar la presión, las investigaciones apuntan a que existen algunos detonantes generalizados de esta patología. En concreto, según el trabajo Estrés en el trabajo: un reto colectivo, publicado por la Organización Internacional del Trabajo en 2016, los factores de riesgo son:

  • Estancamiento profesional o promoción excesiva o insuficiente.
  • Problemas relacionados con los equipos y las instalaciones.
  • Monotonía en el trabajo o carencia de un propósito, funciones y objetivos claros.
  • Ambigüedad y conflicto de funciones.
  • Conflictos interpersonales.
  • Baja participación en la toma de decisiones y ausencia de control sobre el trabajo.
  • Ausencia de conciliación familiar.
  • Infrautilización de las capacidades.
  • Incertidumbre elevada, poca seguridad y salarios bajos.
  • Exceso o defecto de carga de trabajo.
  • Falta de control sobre el ritmo.
  • Baja o excesiva flexibilidad de los horarios y turnos.
  • Comunicación pobre, escasez de apoyo a los empleados y nulas relaciones con los superiores.

El capital humano es el principal activo de las empresas, por lo que los directivos deben emprender medidas para reducir los niveles de estrés de sus empleados. Potenciar la motivación positiva y el bienestar, es un buen método para poder afrontar mejor los periodos de estrés.

Fuente consultada: Equipos & Talento